Verdadera
comunicación
Tecnológicamente,
hoy día se han logrado avances sorprendentes en las telecomunicaciones
a nivel mundial. Hace apenas unos treinta años, el teléfono,
la radio y la televisión, eran las reinas de las comunicaciones
a distancia. Actualmente, con las nuevas tecnologías de los teléfonos
celulares y la red mundial de computadoras, conocida popularmente como
la Internet, es posible comunicarse a bajo costo y en cuestión
de minutos, a casi cualquier parte del mundo.
Como si eso
no fuera suficiente, se han estado realizando esfuerzos para lograr
comunicación con seres de otros planetas (si existieran, en primer
lugar). Ese afán de comunicarse se extiende a otras áreas
cuya posibilidad es objetable, como "hablar con tu ángel
de la guarda" o la comunicación con los difuntos. Otros
hasta le hablan a las plantas y a las mascotas.
Sin embargo,
es cada vez más frecuente que la comunicación con las
personas más cercanas a nosotros, nuestros familiares, vecinos
y compañeros de trabajo, se vea deteriorada aunque no requiera
equipo adicional. Sabemos de la infinidad de problemas que se suscitan
a raíz de la mala comunicación con los nuestros.
Personalmente,
tengo la impresión, de que la comunicación con nuestros
semejantes se afecta directamente con la comunicación con nuestro
Dios; si nuestra comunicación con Dios es buena, la que practicamos
con nuestros semejantes mejorará notablemente. Si se deteriora
nuestra comunicación con Dios, ya sabemos lo que pasa entre nosotros.
El egoísmo y nuestra falta de identidad, harán interferencia
entre nosotros y nuestros congéneres.
La palabra
de Dios, nos invita a establecer relaciones de paz con todos, ya que
somos embajadores, para reconciliar a los pecadores con el Dios santo.
Es bueno buscarle solución a la falta de comunicación;
nuestra familia, iglesia y sociedad necesitan que se restablezcan los
canales de buena comunicación con todas las personas.
Quizás
no necesites llegar tan lejos como aprender un idioma extranjero, o
estudiar lenguaje de señas, pero un buen punto de partida es
empezar a corregir nuestro entorno inmediato.
Hay que dar
los pasos necesarios para lograr restablecer la comunicación;
todos los cuales requieren de buena voluntad de nuestra parte. Aunque
la buena comunicación es una avenida de dos direcciones, alguien
tiene que comenzar la marcha y ese alguien debes ser tú.
Basilio
Guzmán
|